Ciudades con historia, pueblos con encanto, monumentos naturales y visitas al interior de minas son muchos de los atractivos que se pueden disfrutar en Extremadura. Atraídos especialmente por el Parque Nacional de Monfragüe, nos movimos por la provincia de Cáceres, recorriendo sus pueblos y su bella naturaleza. Tenemos que decir que, igual que cuando visitamos Navarra, es una tierra que nos ha enamorado. Continua leyendo para saber Que ver y hacer en Extremadura…

Fecha: Primavera de 2019

Días de viaje: 7

Viajeros: 2 adultos y niño de 4 años.

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Qué ver y hacer en Extremadura

Ruta

Día 1: Valencia –  Hervás – Plasencia

Día 2: Plasencia – Garganta de la Olla

Día 3: Cáceres – Monumento Natural de los Barruecos

Día 4: Reserva Natural Garganta de los Infiernos – Navaconcejo

Día 5: Mina Costanaza de Logrosán – Trujillo

Día 6: Parque Nacional de Monfragüe – Cáceres

Día 7: Cáceres – Valencia

Día 1: Valencia – Hervás – Plasencia

El primer día lo dedicamos a recorrer los 580 km de distancia entre Valencia y Plasencia. Tuvimos un buen viaje, con poco tráfico y con las paradas que nos habíamos planificado.

Cáceres nos recibió con campos verdes de encinas y como llegamos más pronto de lo esperado, decidimos desviarnos ligeramente para visitar Hervás, un pueblo que conserva su judería en muy buen estado, ya que muchas familias judías se quedaron tras la expulsión y numerosas viviendas son tal como lo eran originalmente. Uno de los datos curiosos de Hervás es su Callejuela, que tiene la fama de ser la más estrecha de España (a nosotros si que nos lo pareció). Paseando llegamos al fotogénico puente medieval sobre el río Ambroz y acabamos el recorrido subiendo al Castillo, con bellas vistas del pueblo con las montañas al fondo.

Como dato de interés la Oficina de Turismo ofrece visitas guiadas, además para los días en los que no están disponibles estas visitas, se puede disfrutar de una bonita explicación en la exposición permanente sobre Hervás.

Imprescindible probar las pastas judías de almendras, miel y jengibre, limón y amapola, entre otras, que venden en las panaderías de la judería.

Después de visitar Hervás y con muy buen sabor de boca ponemos rumbo a Plasencia, donde nos espera nuestro alojamiento.

Día 2: Plasencia – Garganta de la Olla

El día nos recibió con lluvia. Nada más desayunar nos dirigimos a la Oficina de Turismo de Plasencia, muy cerca de donde nos alojamos, y allí nos dan toda la información que necesitamos para hacer un recorrido por esta bella ciudad. Con un casco antiguo precioso, nos sentimos como caballeros caminando por las murallas (en muy buen estado) de esta ciudad fortificada. Ademas aprovechamos la visita al acueducto para explicarle al peque para que servían estas construcciones. Tras dedicarle la mañana entera y tras una buena comida cerca de la Plaza del Salvador, ponemos rumbo al pueblo Garganta de la Olla.

Garganta de la Olla fue una de las visitas que más disfrutamos en Extremadura. Un pueblo con encanto, con un precioso conjunto histórico artístico  y con una persistente lluvia que nos acompaño en todo el recorrido…la diversión  y el romanticismo del momento estaba más que asegurado. El más pequeño disfrutó como nunca saltando en los charcos y poniéndose debajo de los chorros de agua que caían de los tejados, tanto que incluso con ropa impermeable acabó empapado. La visita la terminamos visitando la Garganta Mayor, un precioso rincón de naturaleza a poca distancia del pueblo, en donde tras dejar el coche en un apartadero, disfrutamos de un precioso sendero hasta llegar a los saltos de agua. La lluvia, fiel compañera del día, tampoco nos abandonó y como el peque estaba un poco mojado, decidimos tras una breve parada, poner rumbo a Plasencia.

Foto:  Murallas de Plasencia.

Día 3: Cáceres – Monumento Natural de los Barruecos

Después de dos días de lluvia, pensamos que no era plan tener húmeda toda la ropa (íbamos justos de equipaje ;-)), así que nos fuimos a buscar el buen tiempo, y para el Sur pusimos rumbo. El Monumento Natural de los Barruecos se encuentra a tan solo 16 kilómetros de Cáceres y creemos que es una visita que merece la pena. Tras hacer parada en el Centro de Interpretación de los Barruecos, donde puedes visitar su exposición sobre la formación de los Barruecos y conversar con el personal del centro sobre que ruta realizar, comer, etc. Nos recomiendan la ruta de los sentidos, de 1,6 km, que una vez llegas al final, puedes volver sobre tus pasos, o hacer una ruta circular y ver un poco más. En total es aproximadamente 1 hora, por un camino adaptado para sillas de ruedas, carritos y lectura en braille.

Tras la ruta, recorremos otros lugares emblemáticos del espacio natural, algunos de ellos fueron empleados como escenarios de la serie Juego de Tronos. Hay dos restaurantes en la zona, y recomendamos reservar en alguno de ellos antes de visitar el lugar, ya que se llenan. Uno es el Restaurante Sol, que únicamente abre los fines de semana, el otro es el Restaurante Museo Vostell, que cuando fuimos estaba lleno, así que nos tocó ir al pueblo de Malpartida de Cáceres, con muy poca oferta de restauración.

Día 4 Reserva Natural Garganta de los Infiernos y Navaconcejo

Para llegar a la Reserva Natural Garganta de los Infiernos se ha de circular por la carretera que atraviesa el famoso Valle del Jerte, de gran belleza. Pudimos ver pueblecitos con encanto, y un paisaje precioso de verdes montañas coronadas con nieve. También encontramos los famosos cerezos del Jerte, aunque sin flor.

Centro de Interpretación Garganta de los Infiernos

Una vez en la reserva natural, nos dirigimos al Centro de Interpretación. Antes de llegar al centro nos encontramos con un gran aparcamiento, donde hay que pagar una tarifa para aparcar. Más cerca del Centro de interpretación hay zona azul, donde se paga 5 €/día y ahí fue donde aparcamos nosotros. Pero también existe un aparcamiento más arriba, en un bar que te cobra 3€/día. Después de recopilar información en el Centro, nos decantamos por la Ruta de los Pilones de 3km lineales, aunque la vuelta puedes hacerla circular por una pista forestal.

Ruta de Senderismo de los Pilones

La Ruta de los Pilones de la Reserva Natural Garganta de los Infiernos es un itinerario precioso que recorre grandes zonas arboladas. Con la ida y la vuelta son unos 6 km y merece la pena llevarse algo de picnic si vas con niños, para hacerla a su ritmo, sin prisas y parando todas las veces que sean necesarias (papá mira esa piedra, es un mineral?, mamá una hormiga, no 5, no millones de hormigas, etc). Los Pilones es un paisaje de gran belleza.

Navaconcejo

Por la tarde, hicimos una parada en Navaconcejo, donde se encuentra la Ruta de las Nogaledas o Ruta de las Cascadas ¿Te imaginas por qué?. Se trata de una ruta de 4 kilómetros con saltos de aguas de gran belleza, aunque nosotros solo realizamos el primer kilómetro, lo que nos permitió disfrutar de pequeños saltos de agua y de dos cascadas simplemente espectaculares, todo ello en un frondoso bosque. Es una ruta que bien merece la pena si se dispone de tiempo.

Ya bien entrada la tarde pusimos rumbo a Cáceres, nos pegamos una ducha y nos fuimos a cenar a La Cacharrería en pleno centro de Cáceres, simplemente espectacular. Disfrutamos de una buena cena, en un bello lugar y con muy buen ambiente. 100% recomendable.

Foto: Los Pilones

Foto: Ruta de las Nogaledas en Navaconcejo

Día 5:  Mina Costanaza de Logrosán – Trujillo

El quinto día pensamos que un buen plan para el peque sería visitar una mina, siempre nos ha gustado descender en las profundidades de la tierra, así que nos dirigimos a Logrosán, donde realizamos un tour de 2 horas visitando el museo, repleto de minerales, fósiles y paneles explicativos de Logrosán y su famosa mina, así como artilugios mineros.

La visita continua por el centro de interpretación y finalmente la visita a la mina en si misma. El precio de todo esto era de 8€/adulto y 5€/niño. Hemos de admitir que la visita a la mina se nos hizo muy corta, ya que solo tiene dos niveles practicables y no muy largos. La salida de la mina se realiza a través de un trenecito en un recorrido de unos 100 metros. La guía del Tour, Paqui, lo hizo genial y como estábamos solos, pudimos preguntarle todo lo que se nos pasaba por la cabeza.

Por la tarde pusimos rumbo a Trujillo donde acabamos el día. Queríamos visitar su planetario, pero estaba cerrado. Trujillo bien merece la pena, es una ciudad monumental, con una gran historia sobre sus espaldas y bonitas callejuelas por donde perderse. En la parte más alta nos encontramos con su castillo, que se encuentra en buen estado de conservación. Además el más peque de la familia disfrutó de sus parques y pasamos un buen rato.

Foto: Castillo de Trujillo.

Día 6: Parque Nacional de Monfragüe

El último día en Extremadura lo dejamos para Monfragüe, el gran postre.

Centro de visitantes

Nada más desayunar nos dirigimos hacia el centro de visitantes, donde nos informamos de las posibles rutas y  nos dieron un mapa del espacio natural. Nos quedamos con las ganas de entrar al Centro de Interpretación de Monfragüe, ya que estaba de reformas.

Rutas de senderismo

El Parque Nacional tiene varias rutas diferenciadas por colores, nosotros elegimos la verde, aunque dudábamos de hacerla entera (7km), así que la empezamos por donde acaba, lo que nos daba la oportunidad de volver al inicio en un itinerario circular mas corto. El recorrido discurre cerca del arroyo Malvecino y realizamos un picnic por el camino. A mitad del sendero, mientras estábamos cerca del arroyo, oímos un gran estruendo de algo grande que bajaba por la ladera, y para sorpresa nuestra apareció un ciervo a menos de 4 metros nuestro que nos dejó con la boca abierta más de 10 minutos.

El parque nacional te permite recorrer varios puntos de interés con coche, como el Mirador Salto del Gitano, para el avistamiento principalmente de buitres sobre el río tajo y el Castillo de Monfragüe, con varias zonas donde estacionar el coche, abajo del todo, un poco más arriba y finalmente arriba del todo, aunque en época de mayor afluencia de gente,  recomendamos aparcar en el apartadero a mitad del camino, ya que arriba del todo se suelen  montar pitotes. Desde el apartadero, 50 metros arriba caminando por la carretera que asciende a la fortificación, sale un sendero un poco empinado que te lleva al Castillo en 5 minutos. Desde arriba las vistas son espectaculares.

Tras la visita al Parque Nacional de Monfragüe, regresamos a Cáceres, con la vista ya puesta en ducharnos, cenar en alguna terraza del centro de la ciudad y a dormir, pues al día siguiente nos esperaba ya la vuelta a Valencia.

Foto: Parque Nacional de Monfragüe

Fotos: Salto del Gitano en el Parque Nacional de Monfragüe y Cáceres

Día 7: Cáceres – Valencia

Después de levantarnos y desayunar,  dedicamos el día para volver a Valencia.

Alojamiento destacado

En Cáceres nos aojamos en el Apartamento Arco del Cristo, el cual recomendamos 100%. Está muy bien ubicado para visitar el casco antiguo de Cáceres, así como para aparcar al lado o en las inmediaciones. También te permite entrar y salir rápido de la ciudad. El anfitrión fantástico, nos facilitó la estancia y nos atendió siempre que lo requerimos. La cocina está muy bien equipada. La chimenea hace una estancia muy agradable.

Extremadura, que grande eres!

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