Hoi An; el pueblo de los farolillos 24/06/2012

Hoi An es un pueblo pintoresco ubicado en el Vietnam Central que actualmente se encuentra volcado en el turismo, pero aun así Hoi An, es algo más.
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Hué; la ciudad imperial 23/06/12

Palacios, tumbas, pagodas y templos te esperan en la ciudad imperial de Hué, aunque a alguno le pueda sonar por la feroz batalla que se libró en dicha ciudad en la denominada ofensiva Tet de 1968, entre el Vietcong y el combinado de fuerzas survietnamitas y norteamericanas y que arrasó literalmente la ciudad.

En Hué hemos pasado un día entero y prácticamente todo el tiempo lo hemos dedicado a la ciudad imperial, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1993 y en fase de reconstrucción, llevándote una idea de cómo era el Vietnam precomunista bajo la dinastía Nguyen, si bien no hay edificios de más de 150 años.


También es conocida por su comida, a nosotros nos encantó un restaurante vegetariano llamado Bo De, muy cerca del rio del Perfume, además, estar tan cerca del río nos permitió en un paseo, ver el cambio de colores del puente metálico que une la ciudad antigua con la nueva.

Ps: Estamos teniendo problemas en Hoi An para visualizar el blog, así que no podemos responder a vuestros comentarios. Esperamos que se solucione en la próxima ciudad.  Gracias chicos!

Open Bus

Queremos dedicar un post al Open Bus Ticket, no tanto por la información práctica que podamos dar, si no, por la primera experiencia que hemos tenido con él.

El Open Bus Ticket es un billete abierto de autobús que realiza el recorrido desde el norte de Vietnam (Hanoi) al sur (Ciudad de Ho Chi Minh) y viceversa. Puedes decidir en qué ciudades paras y dejar abierto los días en qué lo harás, sólo tienes que llamar un día antes de tu partida al siguiente destino para reservar asiento.


En nuestro caso, el primer trayecto partía desde Ninh Binh a Hué, 12 horas en un sleeping bus. Acudimos al punto de recogida con mucho tiempo de antelación y poco tiempo antes de que llegara el autobus, un empleado del cercano Xuan Hoa Hotel apareció con dos de sus clientes. Cuando llegó el bus el, de ahora en adelante “personaje”, metió a sus dos clientes y mientras subíamos al bus el conductor, “personaje 2”, nos decía “full, full”, echándonos fuera. Nosotros intentábamos decirle que teníamos los billetes reservados desde hacía 2 días, pero no nos quiso ni escuchar.

En un momento de debilidad acabamos bajando del bus, y totalmente indignados vimos como se alejaba. Aún con cara de incredulidad, en medio de una avenida transitada por coches y en plena noche, había que tomar una decisión “nos vamos de vuelta al hotel donde habíamos estado alojados”. A todo esto, el personaje 1, que es el primero que nos la jugó, soltó una carcajada y después nos intentaba dar alguna explicación como si él tuviera toda la razón.

Ya de vuelta al hotel, apareció de nuevo el personaje 1 y nos dijo que si queríamos bus que volviéramos al mismo sitio que iba a venir otro…”uf, había que intentarlo”. Pero llegamos de nuevo al sitio y el personaje ni estaba, aunque en su lugar apareció una mujer llamándonos que nos esperáramos allí con ella.

Sabíamos que pasarían más buses, pero no de nuestra compañía por lo que teníamos dudas en cogerlo. Cuando llegó el bus, y en medio del revuelo que se montó allí, vimos al Sr Khant (del hotel donde habíamos estado alojados), creemos que haciendo negocios. Le contamos lo que nos había ocurrido y habló con el conductor de este nuevo bus. Finalmente nos admitieron sin pagar ningún billete nuevo y tras 12 horas, llegamos a Hué, no sin antes tener que hacernos un hueco en lo que nosotros hemos bautizado como sardinitas bus. 

Aquí va la prueba:


Entre campos de arroz 22/06/12

Llegamos a Ninh Binh procedentes de Cat Ba con un combinado de bus-ferry-bus-bus (5:30 h en total).

Ninh Binh es una ciudad normal de Vietnam y con esto nos referimos a que no está enfocada al turismo, no hay cafés y restaurantes para guiris por lo que la vida es vietnamita en estado puro. La ciudad en sí no tiene mucho encanto, pero los alrededores son sorprendentes.


Nosotros recomendamos levantarse bien temprano para aprovechar el día, alquilar una moto (5 USD/día) y recorrer los alrededores a tu aire. El punto de interés turístico más conocido de la zona es Tam Com y su paseo en barca, pero al final nos decidimos por Trang An, siguiendo las indicaciones del dueño del Hotel. Más tarde comprobamos que el paisaje de Tam Coc es más bonito, aunque como desventajas tiene que está desbordado de turistas y de vendedores insistentes.

En Trang An se realiza un recorrido por el rio Sao Coc a través de 15 cuevas de piedra caliza durante 3 horas. (No olvidar el protector solar y sombrero y si puedes paraguas, Raúl está conguito).


El resto del día lo pasamos con la moto recorriendo los campos de arroz de las cercanías de Tam Coc, sobretodo disfrutamos por el sendero que te lleva al templo de Thai Vi, donde pudimos ver a los búfalos de agua desde muy cerca. El paisaje de Tam Coc lo apreciamos de nuevo desde las espectaculares vistas de Mua Cave, para lo cual hay que subir nada menos que 500 escalones. Imprescindible llevar agua en abundancia.

Esta es la recompensa al esfuerzo:




Alojamiento: New Queen Mini Hotel. Mr. Khanh, es un avispado hombre del sector turístico, pues capta a todos sus clientes incluso antes de bajar del bus que llega a Ninh Binh. Las habitaciones son similares a las que hemos estado, pero aquí el precio ya ha bajado a unos 6 USD y la información que te proporciona sobre la zona y la  hospitalidad de todo el personal, hace que sea un hotel totalmente recomendable.

La anécdota: A pesar de haber madrugado, en la gruta de Trang An, tuvimos que esperar media hora a que zarpara nuestro bote, porque deben llenarlos con 4 personas y cuando empezaron a venir turistas vietnamitas no querían subirse con nosotros, ay! Finalmente una familia de 3 miembros no tuvo problema, incluso les debía hacer ilusión pues me hicieron un par de fotos (Marian).

Bahía de Halong y de Lan ha 19/06/12

Mientras escribimos este post, todavía nos da la sensación de que la habitación se mueve. Acabamos de atracar en el puerto de Cat Ba, después de un trayecto de dos días y una noche por las bahías de Lan ha y Halong.




Cuenta la leyenda que la bahía de Halong fue creada por un gran dragón que vivía en las montañas. Al dirigirse hacia la costa su cola oscilante cavó valles y desfiladeros y cuando por fin se sumergió en el mar, toda la zona quedo inundada dejando solo visible las cumbres de las montañas.

Para nosotros ha sido uno de las mejores experiencias que hemos vivido, las palabras no bastan para hacer justicia a esta maravilla natural, declarada Patrimonio Mundial en 1994.

Seguramente la forma en la que hemos tenido la suerte de recorrer las dos bahías también tiene parte de culpa, y es que al final conseguimos negociar un velero privado –antigua embarcación pesquera-, solo para nosotros. No ha habido prisas, hemos ido a calas donde no había nadie, hemos realizado incursiones con kayaks a través de grutas misteriosas (donde los murciélagos nos pasaban rozando), comido en el tejado del velero, cenado en una casa flotante mientras el monzón descargaba con toda su fuerza, asistido a una noche de juego entre la tripulación y algunas personas que llegaron en botes procedentes de otras casas flotantes, apostando buenas cantidades de dinero hasta bien entrada la noche…

Es difícil describir lo que hemos sentido y vivido en estos dos días…

Ya de vuelta en Cat Ba y desde una habitación de una familia del pueblo solo nos queda recordar lo vivido.

Información del velero: la perseverancia hizo que recorriéramos múltiples agencias del paseo en busca del velero soñado y a precio razonable, claro. Lo ideal es compartir este tipo de velero entre 4 personas para que salga más económico, pero no encontramos pareja para nuestro viaje (y no será porque no preguntábamos a los guiris que nos íbamos encontrando por el camino J ), así que finalmente llegamos a un acuerdo que nos salió a unos 65€/persona los 2 días y 1 noche a bordo, con todas las comidas incluídas, entrada a una cueva, kayaking y visita a varias calas, pero sobre todo un velero muy romántico para los dos.


La anécdota: Al ir a visitar la Cueva, casi chocamos con una embarcación 3 veces más grande que la nuestra, por lo que imaginaros cuál habría sido el resultado :-0 . Por suerte, pararon a escasos milímetros.

La anécdota 😦 : Ya en Cat Ba y dispuestos a cenar, nos acercamos a un restaurante flotante del puerto que no quiso atendernos, pues teniendo mesas libres y nos dijeron que estaba “full”…parece ser que no querían occidentales…sin comentarios.

Isla de Cat Ba – 18/06/12

El trayecto de Hanoi a la isla de Cat Ba es bastante sencillo, una vez averiguas cual es la estación de autobuses correcta, únicamente es necesario comprar un billete que integra el autobús de Hanoi a Hayphong, el “ferry” de los años 70 que conecta con la isla de Cat Ba y el minibús que te traslada del embarcadero al centro del pueblo, tiempo total: 4 horas y media.

La primera impresión que nos ha dado es la de encontrarnos en un lugar de gran belleza natural, pero lamentablemente ha orientado su turismo al de masas (mayoritariamente vietnamita), desfigurando completamente la bahía de Cat Ba y lo que antiguamente era un pequeño pueblo de pescadores. Por la noche, asomados desde la terraza de nuestro hotel, el pueblo parece un árbol de navidad, con luces de colores que parpadean a toda máquina.


Aun así la isla merece la pena, posee un parque natural de gran fama y te permite visitar la Bahia de Lan Ha y de Halong a un  precio más asequible y con menos turistas.

La tarde la dedicamos a recorrer la bahía, parando en tres playas masificadas de turistas vietnamitas y unidas por un sendero muy bonito que bordea el acantilado.

Alojamiento: En la negociación del barco para visitar las bahías (lo contaremos en el siguiente post) hemos incluido la habitación del hotel, llamado Quynh Ngoc (no lo busques en Internet). Es todo un monumento al mal gusto, pero las habitaciones son limpias, con AC y televisor, nos ha salido por 10 dólares, podríamos haber bajado mas el precio porque en realidad es un hotel para vietnamitas, no hay ni un solo turista y en la recepción no hablan inglés en absoluto.


La Anécdota: Al solicitar que nos devolvieran los pasaportes, no sabían qué les estábamos pidiendo, sacándole a Marian toda una retahíla de objetos de hotel; jabón, cepillos de dientes, toallas… Al final por fin llamaron a una persona que sabía algo de inglés y se ha solucionado.