Los dos días que hemos dedicado a visitar la ciudad de Yogya han pasado muy rápido, realmente el primero lo dedicamos a cambiarnos de homestay, buscar el mejor precio para visitar Bromo e Ijen y a recorrenos la zona de Malioboro, la arteria principal de la ciudad, que va desde la estación de trenes hasta el kraton, en el extremo opuesto.

Esa noche cenamos en un restaurante en el que no servian bebidas alcoholicas y se comia con las manos.

Realmente si los pedias te daban cubiertos, pero nosotros nos enteramos demasiado tarde :), así que nos llevamos una divertida experiencia.

Ya en el segundo día hicimos un recorrido a pie desde la estación de trenes hasta el Taman Sari, tambien conocido como castillo de agua.

Entre medias visitamos el mercado, un lugar lleno de actividad, pasamos por el antiguo fuerte holandes y acabamos visitando el kraton.

El kraton, residencia del sultan, constituye el centro cultural y político de esta ciudad.

Es un recinto amurallado donde viven unas 25.000 personas, con sus propios mercados, tiendas, escuelas  y callejuelas fascinantes donde es fácil perderse.

Unos 1000 residentes trabajan para el sultán con vestidos tradicionales e incluso espadas.

Alojamiento: Acudimos al Tiffa Losmen por las recomendaciones de Lonely Planet y otros blogueros, pero algo ha cambiado, ni los desayunos, ni el trato personal ni las habitaciones hacen que este homestay sea un lugar a recomendar.

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