Un viaje a Malta en familia

Cuando pienso en nuestro viaje a Malta…puf! no puedo evitar tener un recuerdo algo agridulce. No es que el país no nos gustara, al contrario, nos encantó, pero no sé si el peque pensaría lo mismo de esto, porque es uno de esos viajes que no fluyó mucho. Recuerdo que llegué a decir algo así como: “No volvemos a salir de viaje hasta el año 2050!!!” Menos mal que somos unos frikis viajeros y no podemos parar de hacerlo 😉

Partimos de que era un viaje de 5 días, que entre vuelos, llegada y salida, pues se nos quedaba en 3 días y medio…una escapada quizá algo apretada para compartirla con un peque de 2 años. Pero vamos, que esto es como todo, cada niño y cada familia es un mundo.

Leo blogs de familias que viajan a menudo con sus hijos, y no uno…hasta 3 incluso, y parece que todo vaya sobre ruedas. Seguro que también tendrán sus días no tan buenos, pero a veces me pregunto, ¿cómo lo harán? Lejos de comparar, porque cada uno partimos de circunstanias diferentes, os contamos nuestra experiencia, por si sirve de motivación para otras familias que no se atreven o se les hace cuesta arriba viajar con los niños.

Fecha del viaje: marzo 2017

Días de viaje: 5

Viajeros: 2 adultos y un niño de 2 años y 3 meses

Transportes: Avión, coche, ferry, autobús y trenecito.

Ruta:

Día 1: Valencia – Gzira

Día 2: Visita a La Valletta

Día 3: Visita templos megalíticos Hagar Quim y Mnajdra – Rabat – Catacumbas de San Pablo -Mdina.

Día 4: Isla de Gozo

Día 5: Parque de Playmobil – Aeropuerto de Malta – Valencia

Diario de un viaje a Malta:

Día 1: Valencia – Gzira

Nuestro pequeño viajero tuvo un mal día, que en realidad comenzó la noche anterior, no queriendo irse a la cama pronto y mareándonos con nuestros últimos preparativos. Total, la consecuencia fue que durmió poco, y los que tenemos hijos ya sabemos los caprichos de Morfeo…Al día siguiente el peque estuvo protestando, renegando y poniendo las cosas difíciles en cada situación:

Hay que levantarse -> Él no quería levantarse.

Hay que ir al aeropuerto-> Él no quería ir al aeropuerto.

Hay que subirse al coche->Él no quería subirse al coche y así… hasta el infinito.

A esas alturas ya sabíamos que el día lo íbamos a dedicar a lo esencial, que en nuestro caso fue recoger el coche de alquiler, instalarnos en nuestro nuevo hogar por  4 días, hacer una pequeña compra en el super y dar una pequeña vuelta por la zona de Gzira.

Día 2: La Valetta

A la mañana siguiente, con el peque más descansado, la cosa mejoró. Así que después de un desayuno en la terraza del hotel, nos desplazamos a La Valetta, la capital del país y patrimonio de la humanidad desde 1980.

La ciudad lleva el nombre de Jean Parisot de La Valette, que defendió a la isla de una invasión otomana en el año 1565.

Dedicamos todo el día a recorrer sus calles, parándonos en cada uno de sus edificios (preciosos), plazas y monumentos y todo comprendido en menos de 900 metros de largo x 630 de ancho.

Hemos de admitir que la ciudad nos enamoró desde el primer momento, las calles de la fortificada capital dibujan una cuadrícula salpicada de palacios, viviendas, templos y jardines de aires renacentistas y barrocos.

Al llegar el atardecer nos desplazamos a un parque infantil y pasamos los últimos momentos en esta bella ciudad jugando.

Consejos: Hacer una parada a la hora del almuerzo o de la merienda para darse un capricho en el turístico Café Cordina, su postre típico es el conocido Kannol Ricotta (7,70 €) y está buenísimo.

Para acceder a la ciudad es mejor emplear los autobuses locales, con una alta frecuencia y baratos, aunque se llenan en horas puntas (no pudimos coger los 3 primeros) es la mejor alternativa al coche, dado el escaso aparcamiento.

Día 3: Visita templos megalíticos Hagar Quim y Mnajdra – Rabat – Catacumbas de San Pablo – Mdina.

Tras la visita a La Valetta, al día siguiente cogimos el coche y nos dispusimos a recorrer la isla. La mañana la dedicamos a visitar los templos megalíticos de Hagar Quim y Mnajdra.

Los templos constituyen la manifestación de una cultura megalítica que se desarrolló en las islas de Malta y Gozo entre los años 5.000 a. C. y 2.500 a. C. denominada la Edad de los Templos. Su antigüedad es mayor que la de las pirámides egipcias y constituyen las construcción más antigua que se conoce de estas características en el mundo.

A nosotros nos pareció una visita fascinante a uno de los iconos fundamentales del archipiélago, dotando toda la región de un gran valor histórico, arqueológico y cultural. Sin duda, es un sitio maravilloso, imprescindible su visita.

Después de los templos, pusimos rumbo a la ciudad de Rabat,  construida por los árabes al igual que Mdina sobre una antigua ciudad romana. Los árabes la denominaron Rabat porqué era la zona suburbial de Mdina.

Aunque Rabat no es tan bella como Mdina, alberga atractivos turísticos de visita obligada, como son las catacumbas de San  Pablo y Santa Águeda. Las catacumbas también fueron sitios donde los primeros cristianos se reunían secretamente, hasta que Constantino I hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano y, por tanto, se dejó de perseguir a los cristianos. Tras comer en un restaurante cercano a las catacumbas, nos adentramos en estos túneles que nos trasladaron a otros tiempos, pero esta vez, bajo tierra.

Después de visitar las catacumbas fuimos paseando hasta la bella Mdina, antigua capital de Malta, también conocida como La ciudad del Silencio, es una de las más bonitas de Malta; ofrece numerosos sitios para visitar, rincones encantadores y bonitas calles que conservan el estilo medieval, lo que hace que caminar por sus calles sea una experiencia maravillosa.

Día 4: Isla de Gozo

El cuarto día lo dedicamos a visitar la isla de Gozo, para ello nos levantamos temprano y pusimos rumbo al puerto de Cirkewwa, donde cogimos un ferry que nos transportó con vehículo incluido a la pequeña isla del archipiélago. Como curiosidad decir que no pagamos nada en el trayecto de ida, pues te cobran a la vuelta. Precio 2 adultos, bebé + coche: 20,35 Eur.

La isla de Gozo comparte historia con la isla de Malta, pero es físicamente diferente y un destino turístico más tranquilo. El tamaño de Gozo supone un tercio del tamaño de Malta y se caracteriza por ofrecer un entorno más verde y más rural. A diferencia de Malta, el patrimonio de Gozo se encuentra en el paisaje, no en los edificios.

En Gozo visitamos la exventana azul (azzure window), formación rocosa con un arco natural de piedra caliza de 28 metros de alto. Quedó derribada por un fuerte oleaje, durante una tormenta justo una semana antes de llegar nosotros :-(. De todas formas el paisaje del lugar, Dwejra Bay es igualmente precioso, impresionantes formaciones costeras y el mar rompiendo contra sus rocas le otorgan una gran belleza natural y la hacen merecedora de una visita.

Próximo a la exventana azul se encuentra Inland Sea, un lago de agua salada desde donde salen barquitos hacia el mar. Destaca igualmente Fungus Rock, una roca de 65 metros de altura que forma un pequeño islote de piedra caliza. Hoy en día es una reserva natural y el acceso está prohibido salvo por razones científicas.

Tras visitar esta zona de la isla, nos dirigimos a Victoria con la intención de comer y de visitar posteriormente la ciudadela amurallada, situada en el centro de la ciudad. La ciudadela ha tenido un carácter defensivo ante diferentes asedios y batallas, aunque hoy queda como un atractivo turístico. En su interior podemos visitar su perímetro amurallado, desde el que se tienen grandes vistas de toda la isla. También se encuentra allí la Catedral barroca de la Asunción y su museo catedralicio.

Comida: Comimos en el restaurante It-Tokk, en la plaza independencia, platos típicos de la isla y 100% recomendable.

Después de visitar la ciutadela y callejear un poco por Victora nos dirigimos a Marsalforn un pueblo pesquero muy tranquilo que no le vimos tanto encanto como nos esperábamos pero pasamos un rato en la playa tirando piedras.

Antes de volver al puerto para coger el ferry, paramos en uno de los pueblos más antiguos de Gozo, Xew Kija, para visitar la Iglesia de 2 cúpulas de San Juan Bautista.

Día 5: Playmobil Fun Park – Regreso a casa

El último día del viaje lo dedicamos a visitar el Parque de Playmobil, ubicado en un polígono industrial en Hal Far. Se puede llegar fácilmente desde la capital, La Valletta, ya que está tan sólo a unos 8 km, y a 5 km del aeropuerto, por lo que es genial para hacer una parada antes de coger el avión.

Para entrar hay que pagar, aproximadamente 2€ niños y 1€ adultos. Tiene dos zonas diferenciadas, una interior, con diferentes ambientes y llenos de playmobils para jugar y otra exterior, con un gran barco, una cabaña con tobogán y una zona con agua para jugar con los juguetes de Playmobil.

En la zona de interior, hay también una parte para menores de 3 años, con figuras adaptadas para esta edad.

El peque se lo paso genial las 3 horas que estuvimos allí, y nos costó bastante sacarle.

Alojamiento: Estuvimos en Apartahotel 115 The Strand Suites. Apartamento nuevo y amplio en la zona de Gzira, muy bien comunicado, aunque en el nuestro teníamos problema de humedad en una habitación, pero que nos compensaron con el desayuno incluído toda la estancia.

Hasta aquí nuestro viaje a este país, que si bien no empezó todo lo bien que nos habría gustado, nos enamoró. A pesar de que a veces surgen días malos, al igual que en casa, también hay días mágicos que quedan grabados en la memoria de toda la familia. Animo a todas las familias de espíritu viajero!

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2 comentarios sobre “Un viaje a Malta en familia

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